En mis formaciones trabajamos con el cuerpo como punto de partida. No existen fórmulas mágicas —hay técnicas reales que practicamos, herramientas sencillas que a menudo olvidamos y que, cuando las incorporamos, hacen una diferencia real.
Cada formación se puede articular en torno a una herramienta específica (la respiración, el movimiento, la danza meditativa, el mindfulness o el automasaje) o bien combinando varias según el grupo y el contexto.
No se trata de apagar la mente, sino de conseguir que cuerpo, mente y emociones trabajen en armonía.
Trabajo con personas que buscan parar, respirar y reconectar con su propio cuerpo para vivir con mayor conciencia.
Asimismo, colaboro con organizaciones que quieren ofrecer herramientas de bienestar y gestión del estrés a sus equipos o miembros: desde escuelas y empresas, hasta asociaciones y organismos públicos.
En 2001 superé un cáncer. Aquella experiencia cambió mis prioridades y me llevó a aprender a cuidar el cuerpo de una manera diferente. Desde entonces me formo continuamente para seguir aprendiendo y practicando.
He colaborado con hospitales, universidades, ayuntamientos, empresas y asociaciones de toda Cataluña — entre otros, el Hospital de Sant Pau, el Instituto Catalán de la Salud, la Diputación de Barcelona, la Fundación Pere Tarrés y el Colegio de Doctores y Licenciados de Cataluña.